Estrés laboral: las señales de que el trabajo ha dejado de ocupar solo una parte de tu vida
Estrés laboral: las señales de que el trabajo ha dejado de ocupar solo una parte de tu vida

- Dejas de disfrutar de pequeños momentos porque siempre hay algo pendiente.
- Te cuesta desconectar.
- Descansas menos.
Y, aunque el cansancio aumenta, tienes la sensación de que nunca es suficiente.
Pero no siempre es así, cuando el trabajo empieza a acompañarte incluso en los momentos en los que debería desaparecer, es posible que no estés viviendo únicamente una época de mucho trabajo. Es posible que estés experimentando estrés laboral.
El estrés no siempre es un problema
Nuestro cuerpo está preparado para correr una carrera.
No para vivir corriéndola todos los días.
¿Qué es realmente el estrés laboral?
El estrés laboral aparece cuando sentimos que las exigencias del trabajo superan nuestra capacidad para responder a ellas.
No siempre depende del número de horas que trabajamos.
La diferencia no suele estar únicamente en el trabajo.
También influye la forma en la que nos relacionamos con él:
- Necesidad de hacerlo todo perfecto.
- Dificultad para poner límites.
- Sensación de que nunca podemos fallar.
- Miedo a decepcionar.
- Presión por demostrar constantemente que somos capaces.
Las señales que solemos pasar por alto
Las pequeñas dificultades que antes resolvías con facilidad ahora parecen enormes.
Y sin darte cuenta, comienzas a responder con menos paciencia a las personas que te rodean.
Dejas de hacer actividades que antes disfrutabas porque sientes que "no tienes tiempo".
Incluso cuando consigues descansar, no logras desconectar realmente.
Es como si tu mente hubiera aprendido a permanecer siempre acelerada.
Pero el problema es que esa época muchas veces nunca termina.
Un proyecto da paso a otro, una preocupación sustituye a la anterior.
Y la sensación de ir siempre con prisa acaba formando parte del día a día.
Cuando el cuerpo empieza a hablar
Nuestra mente puede acostumbrarse a soportar niveles muy altos de exigencia.
El cuerpo, sin embargo, suele avisarnos mucho antes de que estamos lleguemos al límite.
Algunas personas comienzan a sufrir dolores de cabeza frecuentes.
Otras notan una tensión constante en el cuello o en la espalda.
Y hacen bien, es importante descartar cualquier enfermedad.
"Si físicamente estoy bien, ¿por qué mi cuerpo reacciona así?"
Del estrés a la ansiedad: cuando el organismo ya no consigue recuperarse
No todas las personas que sufren estrés laboral desarrollan ansiedad.
La preocupación deja de limitarse al horario laboral.
Empiezas a anticipar problemas que todavía no han ocurrido.
Te cuesta relajarte incluso durante el fin de semana.
Y poco a poco aparece una sensación difícil de explicar.
Como si estuvieras permanentemente preparado para responder a una emergencia.
Es en ese momento cuando algunas personas comienzan a experimentar sus primeras crisis de ansiedad derivadas del estrés laboral.
A veces ocurre durante una reunión.
Otras veces mientras conducen.
Incluso puede suceder en casa, cuando aparentemente no existe ningún motivo para sentirse así.
Aparece una intensa sensación de miedo.
Y la persona tiene la impresión de que ha perdido completamente el control.
¿Por qué el estrés laboral termina atrapándonos?
Si algo tienen en común la mayoría de personas que llegan a consulta por estrés laboral, es que no son personas poco trabajadoras. Más bien ocurre lo contrario.
Desde fuera pueden parecer personas muy resolutivas.
Desde dentro, sin embargo, viven con la sensación de que nunca llegan a todo.
Cada tarea terminada deja paso a otra nueva.
Cada objetivo conseguido da lugar a una nueva exigencia.
Y poco a poco aparece una idea que comienza a instalarse en su día a día:
"Si me esfuerzo un poco más, todo volverá a estar bajo control."
El problema es que ese momento rara vez llega.
Cuando dar más deja de ser la solución
Cuando sentimos que algo no funciona, lo natural es intentar hacer más.
Si no llegamos a todo, trabajamos más horas.
Si creemos que hemos cometido un error, revisamos una y otra vez nuestro trabajo.
Son conductas que parecen ayudarnos.
Y durante unos minutos incluso pueden generar una sensación de alivio.
Pero cuando se convierten en una costumbre, ocurre algo curioso.
Cada vez necesitamos hacer más para sentir la misma tranquilidad.
El perfeccionismo: un aliado que puede acabar volviéndose en nuestra contra
Vivimos en una sociedad que premia la productividad.
Nos enseñan a esforzarnos, a ser responsables y a dar siempre lo mejor de nosotros mismos.
Y todo eso tiene un enorme valor.
El problema aparece cuando confundimos hacerlo bien con hacerlo perfecto.
El resultado es una sensación constante de exigencia que hace muy difícil disfrutar del presente.
Porque siempre parece haber algo más importante esperando.
Desconectar no depende de apagar el ordenador
Muchas personas creen que descansar consiste únicamente en dejar de trabajar.
Pero el descanso no empieza cuando termina la jornada.
Empieza cuando nuestra mente también consigue hacerlo.
Puedes salir a pasear mientras repasas una reunión que tendrás dentro de dos días.
Es cambiar de escenario mientras el problema continúa ocupando el mismo espacio dentro de ti.
Cuando vivimos siempre en modo alerta
Nuestro cerebro está diseñado para activarse cuando existe un peligro.
Todo empieza a vivirse con urgencia.
El cuerpo responde como si cada una de esas situaciones fuera una emergencia.
Y mantener ese nivel de activación durante tanto tiempo termina pasando factura.
Perdemos la paciencia con mayor facilidad.
Disfrutamos menos de las cosas que antes nos hacían sentir bien.
Y aparece una sensación difícil de explicar.
Como si nunca pudiéramos bajar la guardia.
El estrés laboral también afecta a quienes más quieres
Cuando hablamos de estrés laboral solemos pensar únicamente en el trabajo.
Sin embargo, sus consecuencias suelen aparecer mucho más allá.
Respondemos con menos paciencia a nuestros hijos.
Y poco a poco el trabajo comienza a ocupar espacios que antes pertenecían a nuestra vida personal.
Sin darnos cuenta, empezamos a sobrevivir en lugar de vivir.
Desde la Terapia Breve Estratégica: ¿qué mantiene el problema?
Una de las diferencias de la Terapia Breve Estratégica es que no nos quedamos únicamente en entender por qué apareció el estrés.
También observamos qué está ocurriendo en el presente para que continúe.
- Intentar estar disponible las veinticuatro horas del día.
- Revisar constantemente el correo electrónico fuera del horario laboral.
- Llevar trabajo a casa todos los días.
- Sentir culpa cada vez que decides descansar.
- Pensar que decir "no" significa ser menos profesional.
- Creer que solo tú puedes hacer las cosas correctamente.
Todas estas conductas nacen con una buena intención.
Cumplir con nuestras responsabilidades.
Sin embargo, a largo plazo terminan enviando un mensaje muy claro a nuestro cerebro:
"No puedes permitirte bajar la guardia."
Y cuanto más tiempo permanece activo ese mensaje, más difícil resulta recuperar el equilibrio.
Por eso, en terapia no buscamos únicamente reducir el estrés.
Buscamos cambiar la manera en la que la persona se relaciona con él.
Porque cuando cambiamos esa relación, también empieza a cambiar el problema.
¿Cómo trabajamos el estrés laboral desde la Terapia Breve Estratégica?
Cuando una persona acude a consulta por estrés laboral, rara vez lo hace porque un día se sintió agobiada. Lo habitual es que lleve semanas, meses o incluso años intentando gestionar la situación por su cuenta.
Ha probado a organizarse mejor.
A desconectar los fines de semana.
A leer sobre gestión del tiempo o productividad.
Desde la Terapia Breve Estratégica no partimos de una pregunta como "¿Por qué te ocurre esto?", sino de otra diferente:
Cuando esa relación cambia, el problema también empieza a hacerlo.
Recuperar el equilibrio no significa trabajar menos
Nada más lejos de la realidad.
Significa aprender a diferenciar entre la responsabilidad y la autoexigencia.
Entre implicarte en tu trabajo y permitir que ocupe toda tu vida.
Porque una persona agotada no rinde mejor.
Cuidar de tu bienestar no es un lujo.
Y también una forma de cuidar tu rendimiento, tus relaciones y tu salud.
¿Es posible volver a disfrutar del trabajo?
Muchas personas llegan a consulta convencidas de que ya nunca volverán a sentirse como antes.
Sin embargo, la experiencia nos demuestra que esto no tiene por qué ser así.
El objetivo no es eliminar todas las situaciones estresantes, porque eso sería imposible.
El verdadero cambio consiste en dejar de vivir permanentemente en estado de alerta.
Preguntas frecuentes sobre el estrés laboral
¿El estrés laboral puede provocar una crisis de ansiedad?
¿Cómo puedo saber si mi estrés laboral está empezando a afectar a mi salud?
¿Qué diferencia hay entre el estrés laboral y el síndrome de burnout?
El estrés laboral es una respuesta de activación ante las exigencias del trabajo. El burnout aparece cuando esa situación se mantiene durante mucho tiempo y termina provocando un desgaste físico y emocional profundo, acompañado de una pérdida de motivación y de la sensación de no poder seguir afrontando el mismo ritmo.
Una reflexión para terminar
Vivimos en una sociedad que, muchas veces, aplaude ir deprisa.
Responder correos a cualquier hora.
Llenar la agenda hasta el último minuto.
Como si estar siempre ocupado fuera sinónimo de éxito.
Pero trabajar mucho no debería implicar vivir permanentemente agotado.
Porque la vida no empieza cuando acaba la jornada laboral.
La vida también sucede mientras trabajamos.
Y merece ser vivida con equilibrio.
Si mientras leías este artículo te has sentido identificado/a...
Soy Tamara García, psicóloga general sanitaria, especialista en Terapia Breve Estratégica y directora del Centro de Terapia Breve Tamara García, un centro de psicología completamente online desde el que acompaño a adultos y parejas de toda España.
Cada semana trabajo con personas de ciudades como Madrid, Bilbao, Barcelona, Valencia, Cádiz, además de muchas otras localidades. Gracias a la terapia online, la distancia deja de ser un obstáculo para recibir una atención psicológica cercana, profesional y adaptada a cada persona.
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